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fle Consejos para el cuidado de los pies.


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Es importante saber que los pies soportan todo el peso del cuerpo. Ellos se encargan del movimiento, el equilibrio y la maniobrabilidad. Tienen 26 huesos, 32 articulaciones, 19 músculos y más de cien ligamentos. Si no les prestamos la debida atención es posible que tengamos problemas más graves que un simple dolor de pies.

PIES HINCHADOS: La causa puede ser el excesivo calor y un calzado demasiado cerrado, por eso en verano lo mejor es llevar sandalias y que los pies respiren. Es recomendable hacer un baño de pies cada noche, con agua tibia para los pies con problemas, y con baños alternos de agua fría y caliente para los muy sudorosos; su acción relaja, deshincha y estimula la circulación sanguínea. Un masaje con una crema hidratante después del baño de pies, es calmante y drenante. Andar con los pies desnudos sobre la arena, por el agua o el césped descansa las articulaciones.

SEQUEDAD DE LA PIEL: Este es uno de los problemas más frecuentes y en ocasiones provoca grietas en los talones. La falta de hidratación y una mala transpiración son la causa. Para evitarlo se recomienda hacer un masaje diario con crema hidratante y una exfoliación semanal.

Otros consejos para la sequedad:

  • Frotarlos con aceite de oliva y piedra pómez insistiendo sobre todo en los talones y en la planta de los pies.
  • Aplicar todas las noches vaselina, sobre todo sobre las durezas, y ponerse calcetines de algodón.
  • Aplicar crema de germen de trigo masajeando.

DESCONGESTIONAR: Para descongestionar los pies del cansancio diario bañarlos cada noche con agua tibia a la que se habrá añadido un puñado de sales de baño, o sal común. Descansar unos minutos con los pies en alto.

  • Sumergirlos alternativamente en agua caliente y fría.
  • Siempre que sea posible procurar caminar descalzos.
  • Durante el día aprovechar cualquier ocasión para descalzarlos y mantenerlos unos minutos en alto.
  • Una vez a la semana aplicar tras el baño o ducha una crema suavizante, colocarse unos calcetines de algodón y si es posible dormir con ellos.
  • Para descansar los pies, introducirlos en una infusión de menta sin filtrar durante 5 minutos.
  • Para mantenerlos en forma, sumergirlos de vez en cuando en una infusión de té y manzanilla.
  • Si se tienen los pies doloridos, meter los pies en un recipiente con agua y un puñado de hojas de árnica. Dejar 15 o 20 minutos.

 

  • Para eliminar las células muertas poner los pies en remojo en agua tibia y unas gotas de esencia de naranjo. Frotar luego con piedra pómez, secar bien y aplicar una crema hidratante rica en germen de trigo.
  • Para reducir las durezas y combatir grietas frotar diariamente las zonas endurecidas con esencia de manzanilla.
  • Para relajar los pies hacer rodar una pelota de tenis con ellos, poco a poco se irá notando una sensación que conducirá a una beneficiosa relajación interior.
  • Para aliviar los pies hinchados introducirlos en agua con un poco de melisa. También se puede utilizar arcilla verde, en polvo o pasta.

PEDICURA: La pedicura sigue indicaciones muy sencillas que se deberían repetir cada dos semanas:

  • Cortar rectas las uñas, sin darles forma redondeada porque puede provocar uñeros. Dejar un milímetro de lámina suelta en la uña lo que evitará que se escarne si en algún caso el zapato presiona.
  • No cortarlas muy cortas, usar limas de esmeril o cartón. Las limas metálicas deshojan y vuelven frágiles las uñas. Si las uñas toman un color amarillento existen lacas blanqueadoras y transparentes para cubrirlas.

Más información: www.39ymas.com

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fle ¿De verdad son cómodos sus zapatos?

“Nadie sabe mejor dónde aprieta el zapato que quien lo lleva.”—ATRIBUIDO A UN SABIO ROMANO.

¿CUÁNDO fue la última vez que adquirió un par de zapatos? ¿Le quedaban bien? ¿Andaba a gusto con ellos? ¿Cuánto tardó en elegirlos? ¿Le ayudó algún dependiente u otro profesional? ¿Se los llevó por estética, o por comodidad? ¿Aún le resultan cómodos después de un tiempo? ¿Le aprietan?

Comprar calzado no es tan simple como parece. Y determinar el número preciso es una labor de gran complejidad. ¿Por qué razón?

Cómo conseguir su número

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En primer lugar, ¿cuál de sus pies es mayor: el derecho, o el izquierdo? ¿Cree que son iguales? Pues no, señor. Además, hay que tener en cuenta que su tamaño cambia según se encuentren en una u otra de estas cuatro fases: estática, de carga, funcional y térmica. ¿En qué se diferencian?

El libro Professional Shoe Fitting (Medida profesional del pie) da la siguiente explicación sobre la talla en la fase estática: “Se mide con el pie en reposo (el cliente está sentado)”. Por otro lado, la talla en la fase de carga se mide con la persona en posición erguida, posición que modifica el tamaño y la forma del pie. La citada obra señala: “En esencia, el pie en reposo es una bolsa suelta de huesos y cartílago, que se ‘solidifica’ tan pronto comienza a soportar el peso corporal, con lo que cambian sus medidas”. Pero aún quedan dos fases más.

La talla en la fase funcional es la que adopta el pie en condiciones dinámicas: al caminar, correr, saltar o hacer otro tipo de ejercicio. Estas actividades “modifican el tamaño, forma y proporciones del pie”. La talla en la fase térmica refleja las medidas del pie cuando se ve expuesto al calor y la humedad, condiciones que llegan a aumentar su volumen en un 5%. No es de extrañar que nos alivie tanto descalzarnos al final del día, sobre todo si, como suele ocurrir, usamos un número de zapato equivocado.

Cómo se miden los pies

Eric llevaba años adquiriendo calzado de los números 441/2 y 45 de horma mediana y vivía con el suplicio constante de un callo situado en un dedo en martillo y de una uña encarnada en el dedo gordo del pie izquierdo. Por recomendación de la podóloga, pidió a un profesional que le midiera los pies. Asombrado, descubrió que para andar a gusto necesitaba un 47 de horma estrecha. Pero ¿basta con dos medidas lineales, el largo y el ancho, para garantizar la comodidad? ¿Cómo deben medirse los pies?

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En algunos países goza de popularidad el medidor Brannock (véase la foto), con el que se obtienen tres medidas básicas del pie: la longitud, la anchura de la parte delantera y la distancia entre el nacimiento de las falanges y el talón. Como es obvio, cada pie tiene su forma y volumen particular, razón por la que nos probamos el calzado antes de comprarlo. Pero en este punto quizás caigamos en una trampa. ¿Se ha probado alguna vez zapatos que aunque le encantan le aprietan un poco? El dependiente le asegura: “Ya verá como ceden”. Así que los compra y lo lamenta días o semanas más tarde, cuando ya se está formando un callo, una uña encarnada o un juanete.

¿Le quedan perfectos?

¿Es posible encontrar zapatos con las medidas idóneas? El libro al que nos referimos al principio contesta directamente que no. ¿Por qué? “Debido a varios obstáculos insuperables. [...] Nadie tiene los dos pies iguales en tamaño, forma, proporciones ni funcionamiento.” Así que si un número le queda perfecto en el pie más grande, no corresponderá bien al otro. “Con esto no queremos decir que sea imposible encontrar zapatos bien adaptados al pie, sino que debemos utilizar con cautela la expresión ajuste ‘perfecto’.”

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Para determinar en qué partes ejerce la máxima presión el pie, examine el interior de algún zapato viejo suyo. ¿Dónde está más gastado el forro? En muchos casos será en la base y el refuerzo del talón, así como en la parte delantera, donde nacen los dedos. ¿Qué indica este hecho? Que “varias secciones del zapato no encajan bien con las correspondientes partes del pie, por lo que algunas se desgastan demasiado y otras quedan casi intactas”.

Hasta la forma en que está construido el empeine contribuye significativamente a la comodidad. ¿Ha observado que adopta diversas modalidades? En la modalidad balmoral, las orejas del zapato se unen en la parte baja del empeine, mientras que en la blucher quedan separadas en ese punto, por lo que resulta muy cómoda para pies gruesos. ¿Qué importancia tiene este detalle? La citada obra afirma: “La mayoría de los roces en el talón ocasionados por el calzado se deben a que este aprieta demasiado el empeine, obligando al talón a retroceder hacia el contrafuerte”.

¿Qué hay de los zapatos de tacón alto?

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Los tacones altos —opción preferencial entre la clientela femenina— someten al cuerpo a diversas tensiones. Suele alterarse la postura, lo que con frecuencia ocasiona una leve inclinación hacia adelante. Para compensarla y mantener el cuerpo recto, hay que doblar más las rodillas y contraer los músculos de la pantorrilla, la cual se vuelve más abultada.

De ahí que el tacón sea por lo general la parte más importante del calzado femenino y la que determina su comodidad. La obra ya mencionada señala que los tacones altos obedecen a tres motivos: ‘1) “nivel”, pues, por ejemplo, aumentan la altura; 2) estética, ya que ganan en estilo y diseño, y 3) realce de la figura, en vista de que, entre otras cosas, estilizan las piernas’.

La mujer debe estar muy pendiente de la inclinación del tacón, ya que determina por dónde pasa la línea de gravedad. Si esta transcurre por la parte delantera o trasera del tacón, este pudiera desprenderse y ocasionar graves caídas.

De esta breve exposición se desprende que la elección de unos zapatos adecuados requiere tiempo y quizás un mayor gasto, pues la confección de calzado de calidad es más lenta. Con todo, se trata de prendas de vestir que contribuyen mucho a nuestra comodidad e incluso a nuestra salud. Por eso conviene tomarse tiempo para medir bien el pie. Ármese de paciencia y no permita que lo engañen las modas ni las apariencias.

 

Fuente: Revista "¡Despertad!"
Más información: www.watchtower.org/

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