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¿CHAMPAGNE, ESPUMANTE o CAVA?

¿Por qué tantas denominaciones, cuando en realidad hacen referencia a una misma cosa?. Es lo mismo decir “espumante”, “champagne”, “champaña”, “champán” o "cava".

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¿Como puede ser entonces que se lo conozca de tan diversos nombres? ¿Por qué se lo conoce de distintas formas? Créase o no, es una cuestión legal.

A los franceses debemos esta contribución al placer y el lujo. Con su experiencia y conocimientos vitivinícolas han desarrollado este gran vino de reyes, que al tomarle sus burbujas crean una fiesta voluptuosa en boca de inigualable sabor. El nombre original de esta refrescante bebida, caracterizada por contener gran cantidad de gas en su interior, es “champagne”. Esto se debe a que este tipo de vino con efervescencia proviene de la región francesa de Champagne. Pero los franceses, no permitieron legalmente que su nombre se utilice fuera de su país. Por lo tanto, el nombre “Champagne” no puede ser utilizado por productos que se produzcan fuera esta región.

Es por este motivo que los países que querían producirlo debían cambiar su nombre: “champaña” era la traducción más cercana sin ser ilegal. “Vino espumante” es otra forma de denominarlo. Es por eso que en algunos países llevan el nombre de «CHAMPAÑA», las españolas «CAVA», las alemanas «SEKT», las italianas «ESPUMANTE», las estadounidenses «SPARKLING WINE», etc. Lógicamente, cada uno posee sus características singulares, pero se desprenden del original.

Hay países que protegen los topónimos de las regiones del vino y Francia es uno de ellos. La idea es proteger la distinción de origen, por lo que sólo pueden ser denominados de esta forma las bebidas que fueran producidos exclusivamente en esas tierras. Y ha habido casos en los que se han destruido botellas de esta bebida en defensa de esta ley.

Con respecto a este tan controvertido nombre, contemos una breve historia: Uruguay le perdonó una millonaria deuda a Francia, que había quedado empobrecida luego de la Segunda Guerra Mundial. Debido a este gesto de bondad, los franceses no tuvieron mejor idea que devolverles el favor permitiéndoles a los uruguayos producir “Champagne” y utilizar el nombre original…( Igualmente con el cognac, licencia que le fue otorgada a Uruguay para poder producir cognac con la mismas denominación de origen cotrolada (DOC) francesa, elaborando el famoso “Cognac Juanicó”).

Datos interesantes

fotoUn champagne no debe guardarse más de tres o cuatro años. Debe permanecer acostado y en un lugar fresco. Debe enfriarse lo más lentamente posible, es recomendable colocarlo en la parte menos fría del refrigerador y al momento de servirlo colocarlo en un balde con hielo y agua, para sentir el frappeuse, sinónimo de golpe de frío.

Un dato interesante para los que cuidan su silueta, sobre el rey de los vinos, es la cantidad de azúcar que contienen las distintas clases de espumantes: el Nature o Brut Sauvage no contiene, el Brut o Extra Brut de 8 a 13 gramos, el Demi-sec de 25 a 30 gramos y el Dulce es aconsejable ni probarlo.

 

Un poco de historia

El champagne es un vino privilegiado, un vino para la alegría pensado para los grandes momentos de la vida.

Hay vinos que tienen una tendencia a generar una ligera efervescencia, unas burbujitas pequeñas y apenas cosquilleantes como los vinos de aguja españoles.

Este fenómeno fue particularmente notable, en los vinos de la Champagne francesa, región vinícola más al norte de Francia con un clima rudo y frío. Allí se producen vinos desde el siglo V AC vinos que no tenían burbujas sino que eran tranquilos, claretes casi rosados, ligeros, elaborados básicamente con uvas Pinot Noir.

Sin embargo, era normal que en los inviernos muy rudos los vinos tuvieran tendencia para la fermentación, la que retomaban espontáneamente durante la primavera, momento en el cual se desarrollaban las burbujas.

En un primer momento se las consideró una molestia ya que el vidrio de las botellas no aguantaba la presión que ellas formaban y estallaban. Pero pese a estos problemas este vino burbujeante tenía importante número de adeptos que les agradaba el cosquilleo.

fotoLa región de Champagne está constituída por colinas en cuyas laderas se cultiva la uva.

De esta manera los vinos fueron presentados en la corte francesas por el marqués Sillery importante productor champañés y en Londres por Charles Denis , señor de Saint Evremond, quien llevó los vinos allí que gustaron tanto a los ingleses para convertirse durante siglos en sus principales consumidores, fuera de Francia.

Mientras tanto se habían ido modificando los procesos de elaboración en la Champagne, debido en gran parte a la obra de Dom Pérignon, monje benedictino que después de haber andado por varios monasterios, fue nombrado a fines de 1660 bodeguero del Hautvilliers, cerca del Epernay, en el corazón de la Champagne.

Se puede decir que Dom Pérignon pasó a ser el inventor del champagne. En efecto su obra es esencial para el desarrollo del producto ya que fue quien descubrió que la bebida mejora mucho si el vino base con el cual se elaboraba el champagne no era fruto de uvas blancas ni tintas de un solo sitio, sino de un corte de uvas seleccionadas en diferentes lugares, incluso sumándole vinos de cosechas anteriores.

Así mismo el monje introdujo el uso del corcho, que probablemente había conocido en Cataluña quizás por intermedio de peregrinos que paraban en el monasterio.

El corcho logró el cierre hermético de las botellas de vidrio grueso, que comenzaban a fabricar los botelleros ingleses y que resistían mejor la presión de la efervescencia. Hay q tener en cuenta que según registros certeros durante el siglo XVIII, aproximadamente, la mitad las botellas de champagne estallaban. Sin duda la botella y el corcho permitieron la exportación, para aquellos tiempos casi reducida a Inglaterra.

Las técnicas y el comercio del champagne se consolidaron, y desarrollaron en los primeros cuarenta años del siglo XIX.

Técnicos de la bodega de la célebre Madame Veuve Clicquot inventaron el sistema de pupitres que facilitó el rémague o removido de las botellas, y el farmacéutico André Francois enseño a los elaboradores cual era la cantidad justa de azúcar que había que agregar al vino para que comenzara la segunda fermentación.

El clima frío y el escaso sol dificultaban la maduración de las uvas, y en consecuencia su contenido de azúcar y el grado de alcohol eran insuficientes. Se adoptó entonces la chaptalización, procedimiento invetado por J. A. Chaptal, ministro de Napoleón, consistía en que, si el porcentaje de alcohol no superaba el 8 % por litro, se le agregaba más azúcar al vino durante la primera fermentación. La sustancia cubría entonces 1,5 más. Si a esto le sumamos otro 2 % por agregado de licor de expedición, se alcanzaba entre un 11,5 a 12, 5% Esto hacía que el producto terminado tuviera un cuerpo razonable.

La exportación del champagne recibió un impulso inesperado, con un hecho sorpresivo: la batalla de Waterloo. En ella fue derrotado Napoleón por un ejército conformado por fuerzas inglesas, prusianas, austríacas y rusas. Luego del triunfo las tropas continuaron su marcha hasta Reims, la capital de la Champagne; y allí festejaron tomándose todo el vino que encontraron.